Traduzcámosla mejor del original ‘Still Alice’ por ‘Todavía Alice’, ya que de esa forma con seguridad le estaremos haciendo mejor justicia a la historia. Un relato que sería fácil que hubiese caído en el sentimentalismo fácil y deslizado entre tópico y tópico hasta el previsible final. Afortunadamente no es así, y no lo es en gran medida por la excelente interpretación de Julianne Moore.
‘Siempre Alice’ nos cuenta la historia de una profesora de psicología cognitiva en Ahrvard, la Alice Howland a la que otorga vida Moore, que recién cumplidos los cincuenta descubre que padece una grave y prematura forma de alzhéimer. Resumido así hay que reconocer que parece un dibujo de personaje y relato excesivo y extremo: ¿el guionista decide hacer psicóloga a su protagonista para ofrecer una visión académica del descubrimiento de la enfermedad y su posterior evolución?
No obstante, esa arriesgada apuesta se resuelve finalmente con éxito, ofreciéndonos una historia delicada y emocionante sobre un drama contado otras veces, pero pocas con esta brillantez interpretativa.













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