Recordando al autor al que homenajeábamos recientemente, Agustín Fernández Paz, al tiempo que recordábamos uno de sus libros, ‘Lo único que queda es el amor’, nos vino a la memoria el libro leído hace tiempo y también la visualización de sus ilustraciones.
A menudo no reparamos en ese aspecto a la hora de revisar muchas novedades en la librería, en la calidad gráfica que enriquece a muchas obras, en el premio extra que nos llevamos a casa cuando adquirimos un nuevo volumen donde, aparte de su contenido en palabras, algún editor con buen juicio ha tenido la amabilidad de pensar en ese libro con una obra integral. Es así como nos encontramos con pequeñas obras de arte donde, la colaboración de un ilustrador, ha enriquecido una novela o un conjunto de relatos.
‘Lo único que queda es el amor’ es un buen ejemplo de esto. Desconozco en el momento de escribir estas líneas si el ilustrador fue premiado por ese trabajo, pero desde luego, me parece un trabajo extraordinario. En su momento recuerdo haber pensado acerca de la atinada elección de Pablo Auladell para ilustrar esos relatos en concreto. Su estilo se ajusta como anillo al dedo a la delicada nostalgia que rezuman estas historias de amor que no siempre terminan bien pero que aún así nos dejan con una agradable sensación de satisfacción. La propia portada, ligeramente evocadora de ‘El cielo sobre Berlín’, de Wim Wenders, film mencionado en el propio libro, es una acertadísima composición.
Así que aprovecho para presentaros, a quién no lo conozcáis, a Pablo Auladell, este ilustrador alicantino ya consolidado y de no corta trayectoria, lanzada desde que hace ya dieciséis años lo reconociesen merecedor del Premio de Cómic Injuve.
Aquí referenciaré algunas de mis preferidas de las que conozco del autor:
La feria abandonada
En su blog podéis encontrar más novedades de su excelente trabajo: Vadé l’acrobat












