Dedícale tu atención simplemente a las primeras veinticinco páginas de este libro. Sin apenas texto. Una sucesión de imágenes donde el encuentro entre dos personas se alterna con los golpes que dos boxeados se atizan sobre un ring. Detén la lectura en ese momento, y piensa en todo lo que te han contado en apenas dos docenas de páginas, en toda la carga emocional que se inyecta en cada golpe, en cada breve palabra o frase. En la intensidad visual que la secuencia de imágenes genera en los lectores.
Sólo ese pequeño pero espectacular inicio ya habrá merecido la pena y sabrás que estás ante un cómic especial. Y no te extrañará si te digo que, de hecho, esta novela gráfica mereció en 2014 el premio Fauve Dor a la Mejor Obra en 2013 en el Festival de Angoulême, el festival de festivales en lo que a cómic se refiere.
El relato, que se inicia sobre ese doble ring, el real, con dos personajes enfundados en sus guantes de boxeo, y el figurado, donde asistimos al encuentro de dos hermanos. Tendremos tiempo de conocerlos, de saber que las apariencias engañan, de ver como no son tan diferentes en sus respectivos caracteres, que aspereza, bondad, remordimientos y anhelos se cruzan. Los acompañaremos en su recorrido desde Francia a Italia en la compañía… o búsqueda… del padre. En su maduración, individual y fraternal.
Y brevemente, sobre el autor: Firma simplemente Alfred, sin necesidad de apellido. Y detrás de esa firma encontramos a Lionel Papagalli, nacido hace cuarenta años en la ciudad francesa de Grenoble. De formación artística en el propio hogar sus primeros cómics salen a la luz en su propia editorial, fundada apenas cumplida la mayoría de edad. Comienza a ser conocido entre el público especializado a partir de su debut con la editorial Delcourt. A destacar entre su obra:
- ‘Por qué he matado a Pierre (2007. Ponent Mon), que obtuvo el Premio del Público en el Festival Internacional de Cómic de Angoulême
- ‘No moriré cazado’ (2010. Astiberri)
- ‘Come Prima’ (2013. Salamandra)

















