Procesión en la niebla: en el camino, en el silencio

Con probabilidad será diferente nuestra interpretación de esta pintura si la vemos desde una óptica religiosa o desde una óptica de escepticismo respecto a las religiones. O, por qué no, desde una posición empática de conocimiento y comprensión de lo que la religión ha significado y significa aún cuando el observador no sea persona de convicciones religiosas.

La imagen es en todo caso profunda y misteriosamente sugerente. Matorrales esqueléticos y un pequeño puente de piedra sobre un oscuro arroyuelo. Y entre este y un mausoleo la difusa imagen de una fila de personas, quizás monjes, fundiéndose en la niebla. Diríase que en silencio, o envueltos en alguna lenta plegaria.

Una escena que me habla de unión, de penitencias, de resignación, de almas, de espacios difuminados entre un mundo y otros mundos posibles.

El cuadro es una expresión magnífica del romanticismo alemán, recuerda a Caspar David Friedich y, no es casualidad, ya que su menos conocido autor, Ernst Ferdinand Oehme, fue discípulo del representante por antonomasia de esa corriente en tierras germánicas. La obra en cuestión, titulada ‘Procesión en la niebla’, está fechada en 1828, poco después de la estancia en Italia del pintor. A Oehme se le atribuye además cierta influencia de los Nazarenos, si bien no se le encuadra en esa corriente, pero si, desde esa perspectiva, podría considerarse, aunque quizás sea forzado en este caso, que hay leves trazos de esa búsqueda de la espiritualidad y la transmisión de valores de pureza bajo la que estos se movían. Por cierto, una curiosidad, su hijo Ernst Erwin Oehme fue también un conocido pintor de la época, algún día comentaremos aquí alguna de sus obras más interesantes.

‘Procesión en la niebla’ forma parte de la colección de la Galerie Neue Meister, en Dresden, si bien el cuadro ha podido ser contemplado en exposiciones temáticas en otras ciudades.

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