Bella, épica, dura y comprometida.
Es éste uno de esos largometrajes donde la pantalla grande se demuestra completamente imprescindible para apreciar y gozar en toda su extensión de la exquisita sensibilidad que nos regala Jean-Jacques Annaud, ofreciendo exquisitos momentos de emoción tras la cámara en su exaltación de la naturaleza y las emociones humanas.
La historia relata el viaje del estudiante pequinés Chen Zhen a la Mongolia interior, donde se verá obligado a vivir entre pastores nómadas. Allí aprenderá cosas valiosas sobre la vida y sobre si mismo, sobre la libertad, responsabilidad y respeto por el medio, y también sobre la irresponsabilidad, burocracia y poder. Su relación con el lobo será uno de los catalizadores de esta bonita historia, que combina la hermosura de la soledad con la dureza de lo solitario. Un relato bellamente subrayado también por la música de James Horner.













[…] de esas películas para las que la pantalla grande se vuelve IMPRESCINDIBLE. Jean-Jacques Annaud demuestra de nuevo su exquisita sensibilidad tras la cámara exaltando la naturaleza y las emociones […]