Me cuentan que esta película podría estar creando una imagen distorsionada del mundo de la música, concretamente del ámbito del jazz, que hay músicos y profesores a los que les ha indignado… Podría ser… pero no nos pongamos puristas con ese tema. Si aquí, como en otras películas, crees que el tema es ese ecosistema concreto que te están presentando, el de una competitiva escuela de música, donde la gente no hace muchos amigos, a veces ni siquiera tiene tiempo para tener pareja y suda sangre sobre su instrumento mientras trata de ser quién más notas por segundo consigue extraerle… entonces es que no has entendido todavía de que va esta película.
Porque daría igual que el escenario fuera otro, que hablásemos de trompetistas o acordeonistas en lugar de bateristas, o de pintores o de trapecistas. Whiplash habla de emociones y pasiones, extremas, enfermizas, pero de emociones universales. Un temible profesor, Terence Fletcher (interpretado con tensión y dureza por J.K. Simmons) exige hasta la humillación al alumnado de la big band del conservatorio. Uno de sus alumnos, Andrew (al que dá vida el actor Miles Teller), se sentirá tan fascinado como inspirado por Fletcher. La cosa se agitará, se calmará, explotará, a ritmo de jazz, como corresponde, con buena música y compás frenético hasta el final. A los mandos el director Damien Chazelle, quien anteriormente había dirigido un cortometraje sobre la misma historia y que, ante el éxito, consiguió finalmente que confiasen en él para extenderlo a largometraje. El propio corto es muy recomendable, son apenas 18 minutos intensos donde, por cierto, el profesor es también interpretado por J.K. Simmons.
Director y guionista: Damien Chazelle
Música : Justin Hurwitz
Fotografía: Sharone Meir
Montaje: Tom Cross
Protagonistas:
Miles Teller
J. K. Simmons
Melissa Benoist
Austin Stowell
Jayson Blair
Kavita Patil













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