Me daría igual que en ‘Pasado perfecto’ hubiese o no una trama negra con un final a desvelar en el último capítulo. En serio, he disfrutado tanto conociendo a este Mario Conde, policía cubano con nombre de banquero español, que no me importaría que el libro fuese sólo una excusa para presentar a este personaje, para conocer de dónde viene y a dónde va, y al tiempo, cómo le va en esa Cuba tan desconocida por detrás del tópico y la distancia.
Mario Conde, un policía que un día quiso ser escritor, pero que no escribe, y cuyas reflexiones merecen por si solas esta novela dónde la trama y su desenlace es en si misma lo de menos. Lo importante es el personaje, el escenario, las emociones y los recuerdos, lo que alguien pudo ser y no fue, lo que alguien puede ser y no sabe si será. Posibilidades y sentimientos universales, encontrables aquí y allá, pero contadas al ritmo musical y decadente de la Habana apasionante que nos relata el escritor Leonardo Padura y que merece la pena ser conocida.

















